Geolocalización, ¿hasta dónde llega la legalidad?

La tecnología debe mejorar nuestras vidas, pero esto también implica que debe estar sometida a ciertas regulaciones para evitar que se abuse de nuestros derechos. Un tema controvertido es el geoposicionamiento. ¿Puede otra persona o empresa saber dónde estoy?

smartphone kidNuestro móvil nos sigue a cualquier lugar, es decir, quien esté monitorizando nuestra ubicación sabe en todo momento dónde estamos. Sabe también nuestros horarios, nuestras rutinas. Sabe por dónde nos movemos, puede deducir nuestros gustos o preferencias según los lugares que visitamos con mayor frecuencia. En resumen, es mucha la información que se puede obtener, sin que nosotros nos enteremos, tan solo llevando nuestro móvil en el bolsillo.

Claro que no todo es tan malo como parece. Gracias a disponer de nuestra ubicación en tiempo real, nuestro smartphone nos guía cuando no sabemos llegar a una dirección. Nos recomienda la cafetería más chula que acaban de abrir, nos avisa de que hay obras o un atasco y nos busca una ruta mejor. Incluso nos permite saber dónde está otra persona, por ejemplo dar más libertad a los niños, dejándolos ir solos porque podemos controlar dónde están. Aunque, ¿esto es bueno o es malo?

No hay una respuesta. La clave no es preguntarnos si está bien o mal, sino preguntarnos para quién es bueno o malo. En nuestro ejemplo está claro que para unos padres es bueno tener la seguridad de poder ver dónde está su hija. Sin embargo, si se lo preguntamos a ella seguramente tendrá una opinión algo distinta. Por suerte para los padres, también es poco probable que su hija les denuncie. Bromas aparte, lo que está claro es que el geoposicionamiento es una tecnología de inmensa ayuda en nuestra vida, pero quienes la usamos debemos cumplir una normativa que garantice su uso correcto y no abusivo.

Ya sabemos que la legislación suele ir a rebufo, normalmente surge primero una nueva tecnología y pasa un tiempo hasta que se legisla su uso. El 16 de mayo de 2011 se adoptaron una serie de medidas y recomendaciones para tratar con los datos geoposicionados, salidas del estudio realizado por la Comisión Europea de Protección de Datos Opinion 13/2011 on Geolocation services on smart mobile devices. Resumiendolo, destacamos a continuacón los puntos relevantes.

  • Consentimiento informado específico

Los servicios de geoposicionamiento deben estar por defecto apagados, y solo activarse cuando el usuario lo consienta explítamente. A este efecto no es válida la aceptación de unos términos generales de uso, debe informarse al usuario específicamente del uso de geoposicionamiento y este debe aceptarlo. Debe ser posible también retirar el consentimiento de forma sencilla y ser recordado al menos una vez al año.

  • Conservación de los datos

Los datos geoposicionados deben ser borrados periodicamente, y en caso de ser necesaria su conservación para el funcionamiento o mejora del servicio, deberán implementarse metodologías que eviten la identificación del usuario.

  • Derecho de los usuarios

El usuario, al igual que sucede en otros ámbitos, debe tener derecho a consultar, modificar o eliminar sus datos.

  • Ámbito laboral

El empresario solo deberá hacer uso de esta tecnología cuando se pueda demostrar que es necesario y para un fin legítimo. Se debe buscar siempre la forma menos intrusiva, evitar la monitorización constante e informar a los trabajadores de cómo desactivar el dispositivo fuera de las horas de trabajo.

  • Niños y control infantil

“[…] The legal framework provides that parents are responsible that the childrens’ right to privacy is guaranteed. At the very least, if parents judge that the use of such an application is justified in specific circumstances, the children must be informed and, as soon as reasonably possible, allowed to participate in the decision to use such an application.”

La responsabilidad recae sobre los padres o responsables legales del niño. Es necesario notificarles a ellos del uso de un servicio de geoposicionamiento, y ellos a su vez deben velar por la privacidad del niño. El estudio contempla el caso de necesidad, en que el objetivo del servicio es justamente controlar al niño, y considera lícito el geoposicionamiento bajo esa circunstancia. Sin embargo, sí que recomienda que los padres deben informar al niño siempre que sea posible, y permitirle dar su opinión en la decisión de usar o no ese servicio.

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